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Resonanz

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Dunas musicales

H. Joachim Schlichting. Investigación y Ciencia 3 (2019) Curiosidades de la física

Cuando las capas de arena de una duna se deslizan, los granos pueden oscilar de forma colectiva y producir sonidos sorprendentes. La causa última del fenómeno sigue intrigando a los físicos.

La primera vez que visité una extensa playa que hay cerca de Burdeos, me sorprendió notar que, al caminar hacia la orilla, cada uno de mis pasos se veía acompañado de un chirrido relativamente agudo. No sabía que la arena seca pudiera producir sonido por el mero hecho de pisarla. Al fin y al cabo, parece difícil concebir un medio más simple que el que forman los granos de arena. Sin embargo, esos chirridos no son más que una pequeña muestra de un inmenso repertorio de sonidos posibles.
Desde tiempos inmemoriales los cronistas han relatado cómo, en muchos desiertos de arena y paisajes de dunas, los movimientos de la superficie, como los que tienen lugar en un alud, van acompañados de curiosos sonidos. En algunos casos, estos pueden ser ensordecedores y llegar a prolongarse durante varios minutos. Dependiendo de su frecuencia y volumen, quienes los han oído han hablado de cantos, silbidos, zumbidos, bramidos, gruñidos, aullidos o rugidos, y los han comparado, entre otras cosas, con el estrépito de un trueno o, en clave más moderna, con el ruido de un avión rasante.
Hoy tales afirmaciones pueden precisarse en términos de decibelios y de hercios: en la superficie de las dunas se miden intensidades acústicas de hasta 110 decibelios, mientras que las frecuencias varían entre 50 y casi 800 hercios. Ello hace que, en ocasiones, el sonido pueda escucharse a diez kilómetros de distancia.
Resulta comprensible que tales señales acústicas, aparentemente caídas del cielo del desierto, aterrorizasen en su día a los viajeros y suscitaran fantasiosas especulaciones sobre su origen. Ya en el siglo XIII, Marco Polo hablaba de los espíritus malignos del desierto del Gobi, que llenaban el aire «con sonidos de instrumentos musicales de todo tipo y, a veces, también con el ruido de tambores y armas». Más tarde, otros visitantes del desierto volverían a describir el fenómeno, como hiciera Charles Darwin en su Viaje del Beagle, de 1839.
Aunque pronto se comprendió que el mecanismo de acción fundamental eran los aludes, se ignoraban las condiciones concretas bajo las cuales llegaba a producirse el estruendo. De hecho, los físicos no comenzaron a estudiar el fenómeno con detalle hasta hace algunas décadas y, hoy por hoy, siguen persistiendo algunas incógnitas…

PDF: Dunas musicales

Musikalischer Sand

Schlichting, H. Joachim. Spektrum der Wissenschaft 11 (2017) S. 56 -57.

Wenn sich Sandschichten am Abhang einer Düne gegeneinander verschieben, kann das die Körner zu kollektiven Schwingungen anregen. Das Ergebnis: überraschend laute Töne.

Manche, unerbittlich nachgiebig, geben
beim Abgleiten an der Böschung
eigentümliche Töne von sich,
schrill oder tief: »klingende Sande«

Hans Magnus Enzensberger (*1928) Weiterlesen

Meeresrauschen in der Muschel

Rauschende_Muschel2Als ich im letzten Urlaub am Strand eine große Muschel fand, hielt ich sie instinktiv ans Ohr, um jenem Rauschen zu lauschen, das mich als Kind so verzaubert hatte. Bei uns zu Hause lag als Dekorationsstück eine Muschel auf der Fensterbank. Meine Mutter erzählte mir, dass das Rauschen, welches man hören konnte, wenn man die Muschel mit der Öffnung ans Ohr hielt, das eingefangene Rauschen des Meeres sei, aus dem die Muschel stamme. Ich konnte mich nicht satt hören an diesem Rauschen, kündete es doch von Ferne, Weite, Abenteuer… Weiterlesen

Höllenlärm am Autofenster

AutofensterSchlichting, H. Joachim. In: Physik in unserer Zeit 45/3 (2014), S. 151-52

Ein geöffnetes Fenster kann ein fahrendes Auto zu einem Helmholtz-Resonator mit unangenehmen Tönen machen. Mit einer einfachen Rechnung lässt sich die Frequenz des Tones abschätzen.

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